Cuatro CEO’s mexicanos nos hablan de su experiencia de formación social

Agosto 18th, 2010 Comentarios 0

Gastón Azcárraga, Daniel Servitje Montull, Carlos Roberts y Edmundo Vallejo nos hablan de su experiencia de formación social en el CUFOSO, y de lo que este “alto en el camino” ha representado en su labor como dirigentes de empresa.

Eliminar los obstáculos al crecimiento económico… pero anudando desarrollo con igualdad

Agosto 17th, 2010 Comentarios 0

Dos análisis recientes sobre el crecimiento económico de México nos dan una visión más completa de los problemas y soluciones en la materia.

Por un lado, la presentación del Dr. Arturo Fernández Pérez, rector del ITAM, en la 73 Convención Bancaria, organizada por la ABM, dentro del panel “Obstáculos para el desarrollo de México”, y por otro, el seminario “Igualdad y desarrollo”, organizado por la CEPAL y la UNAM, al que aludimos vía el comentario que José Woldenberg escribió a propósito del mismo.


Mejorar la contribución de las fuerzas del crecimiento económico

“Obstáculos al Crecimiento Económico de México” fue el título de la ponencia del Dr. Fernández Pérez. En ésta explica cuáles son las fuerzas del crecimiento según la teoría económica, cómo se han comportado esas fuerzas en México en dos periodos recientes de su historia económica, las causas de esos comportamientos y cómo podemos mejorar la contribución de cada una de esas fuerzas al crecimiento económico del país. La presentación está disponible en video vía el blog Mundo ITAM.

Video dividido en 4 partes vía YouTube.


La teoría económica identifica
3 fuentes de crecimiento económico: La fuerza de trabajo, el desarrollo del capital y el cambio tecnológico/productividad. Este es el comportamiento de estas fuerzas en México, en los periodos de 1950 a 1970, y 1997 a 2007:


Fuentes del crecimiento económico

Componentes de crecimiento en México

(1950-2007)

Año

Aportación del capital (%)

Aportación del trabajo (%)

Ganancias en eficiencia (%)

Crecimiento real de ingreso (%)

Media 50-70

1.4

1.8

3.4

6.6

Media 97-07

1.1

1.2

1.3

3.6

Fuente: Elaboración con base en la ponencia del Dr. Arturo Fernández Pérez.


Entre las causas de esta contracción –explicó el Dr. Fernández Pérez- están la migración (en el periodo 82-07 lo hicieron 10 millones de personas): “
simplemente multipliquen 10 millones por 8 mil dólares per cápita y eso les da que el Producto Interno Bruto de México es 8 por ciento menor al que habría sucedido sin esa migración”. Otras explicaciones tienen que ver con el estancamiento en la calidad de la fuerza de trabajo, en el capital humano, y con el menor crecimiento demográfico. El trabajo es la fuerza más desaprovechada en México.

Asimismo, el rector del ITAM expuso cómo la topología del territorio nacional y la dispersión geográfica de la población explican mucho el atraso y la pobreza del país. Refiriéndose a la población que vive en zonas rurales apuntó: “No hay forma de que 35 millones de personas alcancen un nivel de vida decoroso viviendo donde viven, y además no hay forma de llevarles servicios públicos eficientes”.

Otra de las causas de esta contracción es que “durante el desarrollo estabilizador invertíamos como 21 por ciento del producto y ahora estamos invirtiendo alrededor del 19 por ciento, y también probablemente está una menor rentabilidad del capital con una serie de costos”.


¿Cómo mejorar la contribución de estas fuerzas al crecimiento económico?

El Dr. Fernández precisó que hay que mejorar la calidad de la educación y de la salud, reducir el costo de crear empleos y ampliar el tipo de empleos disponibles en la economía, así como realizar una buena y proactiva política de urbanización con la cual se reduzca la población rural y con ello se abata la pobreza de ese sector: “La mitad del crecimiento económico de China proviene de reasignar el trabajo rural improductivo, a la economía moderna. Lo ideal sería que en México un millón 200 mil personas pudieran emigrar cada año, de manera organizada y voluntaria, de las zonas rurales a las urbanas, de manera que en 20 años sólo quedaran 11 millones de personas en el campo: aproximadamente 10 por ciento de la población, que es lo mismo que ha ocurrido en los países desarrollados. Esta estrategia reduciría drásticamente la pobreza, casi 24 millones, y desde luego aceleraría el crecimiento casi en un punto porcentual anual”.

De igual forma, habría que quitar el sesgo que tiene el Impuesto Sobre la Renta contra el ahorro y la inversión, mejorar la selección y ejecución de la inversión pública, reducir costos de infraestructura y servicios públicos, y costos por regulaciones innecesarias, desarrollar mercados más competitivos y mercados financieros mucho más eficientes.


Insensibles a la desigualdad

El análisis realizado en el seminario “Igualdad y desarrollo” nos amplia la visión sobre este panorama. En él se analizó a la igualdad como factor determinante de las posibilidades de transformación productiva y de desarrollo económico de México. Y se hizo desde cinco perspectivas: política macroeconómica; heterogeneidad estructural; empleo y competitividad; brechas sociales por cerrar, y fiscalidad y políticas de Estado.

Siguiendo en su comentario a José Woldenberg, leemos lo que expone la secretaria ejecutiva de la CEPAL: “La crisis da cuenta del colapso de un modelo de desarrollo que ha sido prevalente desde fines del siglo pasado. Un modelo que nos ha dicho que para tener sociedades más justas e igualitarias sólo basta hacer crecer la economía, que para ello hay que dejar que los mercados funcionen libremente y sin regulaciones, y que el Estado es un obstáculo para el crecimiento y la igualdad… Sostenemos con mucha responsabilidad que esa tesis es equivocada. El crecimiento es condición necesaria para igualar, pero no suficiente”.

El ex consejero presidente del IFE explica que “se trata de trascender la ingenua o perversa tesis de que dejar hacer y dejar pasar es la solución para nuestros problemas” para encontrar fórmulas que nos permitan crecer y promover la igualdad.

El texto completo de José Woldenberg puede leerse desde este enlace: http://bit.ly/dumpI2

Diversos materiales publicados en el marco de este seminario pueden descargarse desde este otro: http://bit.ly/9o804w

Dos análisis que sin duda nos ayudan a entender mejor y a saber por dónde ir.


La crisis actual de la Iglesia y la responsabilidad del católico ante ella, 2da. parte

Agosto 16th, 2010 Comentarios 1

Esta es la segunda y última parte de la mesa de diálogo en donde cinco amigos y miembros de USEM México reflexionan sobre la crisis actual que vive la Iglesia católica y las responsabilidades de los católicos ante la misma. Aquí se dialoga sobre la influencia del cristianismo en nuestra época actual y sobre lo que puede hacerse de cara a la crisis.

Descargar la segunda entrega de este diálogo

La primera parte puede descargarse desde el siguiente enlace:

http://www.usem.org.mx/blog/?p=483

Hay que hacerle el juego a la Transición

Junio 30th, 2010 Comentarios 0

Para algunos analistas las fuerzas democráticas perdieron la “ventana de oportunidad” para reinventar el país, al mantener las estructuras, personal y prácticas del viejo régimen casi en su totalidad. Sin embargo, también se ha subrayado que no debemos dar por muerta nuestra Transición “ni mandarla a la porra por no habernos salido a la primera”.  Hay que seguir haciéndole el juego a la Transición y no al sistema.

En USEM hemos tratado este tema en distintas ocasiones. Una de ellas en conferencia con el Dr. Adrián Ruiz de Chávez.

Descarga la presentación y conoce su análisis:

¿Decisiones y acertar? Sí; hacerlo en lo importante

Junio 28th, 2010 Comentarios 0

“Tomar decisiones inciertas con la obligación de acertar…”. Con aforismos simplificadores de este tipo se ha tratado de “definir” la tarea del Director.

Pero, a fuerza de simplicación, se puede caer en la simpleza: Dirigir es decidir y prever y organizar y elegir futuro y gobernar…

Y en cuanto al punto de “acertar”, no podemos fabricar en nuestra mente este ser misterioso que acierta siempre… Ya es más ajustado decir, simplemente, que se trata de acertar más que los demás… Y a veces ni siquiera esto:  Se trata de “acertar en lo importante” (aunque la cuestión está en que nadie le dice al directivo qué es lo importante).

Como dicen en México, en otro orden de cosas: Quien acierta en casarse, en lo demás puede equivocarse.

Escrito por Joan Ginebra, en La Dirección sensata. Los Ginebrazos.

La crisis actual de la Iglesia y la responsabilidad del católico ante ella (1)

Junio 25th, 2010 Comentarios 4

La Iglesia Católica no ha vivido situación tan problemática en muchísimos años, quizá siglos, como la que vive hoy. Periodicazos, escándalos, crisis de vocaciones sacerdotales, vaciamiento de iglesias en muchos países y probablemente una notable irrelevancia de la fe en diversos ámbitos de la vida cotidiana. Ante este panorama, los católicos deben reflexionar y actuar. ¿En dónde estamos realmente? ¿Qué hacer como pueblo de Dios?

Para contribuir a esta reflexión, USEM México reunió a cinco distinguidos amigos y miembros, con quienes se tuvo un diálogo abierto, profundo y rico.

Descarga la primera entrega de este diálogo

La RSE del siglo XX, y la del siglo XXI

Junio 23rd, 2010 Comentarios 0

Por Josep M. Lozano (www.josepmlozano.cat)

Josep Serra, a través del grupo de Linkedin Barcelona Professionals, me envía un mensaje a propósito de mi entrada sobre políticas públicas en el que me plantea lo siguiente: “me gustaría entender qué es exactamente la RSE y por qué nos planteamos una RSE pública, y no privada”. La pregunta es compleja, y no se puede responder en su totalidad. Pero puede ser una buena ocasión para contestar la pregunta con otra pregunta, a la que le doy vueltas desde hace tiempo: ¿cuál es la diferencia entre la RSE del siglo XX y la del siglo XXI? He llegado a la conclusión de que la respuesta es la siguiente: la RSE del siglo XX tiene como referencia al gobierno; la RSE del siglo XXI tiene como referencia la gobernanza. Aventuremos una elaboració tentativa.

La RSE convencional tiene como referencia mental (aunque no sea consciente de ello) el Estado-nación. Por eso son tan inacabables -como enojosos y tediosos- debates como voluntariedad / regulación; público / privado; RSE interna / RSE externa; etc. De hecho, lo que los friedmanitas ignoran o no afrontan es que el mantra “la responsabilidad social de la empresa es aumentar sus beneficios” es una afirmación construída en un contexto en el que la globalización no existía ni en los diccionarios. El reto del debate con los friedmanitas no se sitúa en sus argumentos (muchos de ellos más plausibles de lo que los adalides de la RSE estarán nunca dispuestos a aceptar). El reto se situa en su agenda y su marco de referencia mentales, prisioneros de la separación de esferas entre economía y política heredada de los procesos de modernización y de la construcción de los estados-nación. En su sustancia, el debate sobre políticas públicas y RSE se sitúa habitualmente en el paradigma cultural, legal, político y económico propio del siglo XX y que, para lo que nos ocupa, simbolizo en el Estado-nación… mientras que la realidad de las actuaciones empresariales -especialmente de las grandes corporaciones- ha desbordado este marco. Pero la comprensión de la RSE continúa anclada en él. Sabemos que la RSE ha emergido como consecuencia de los procesos de globalización (y así lo repetimos continuamente), pero muy a menudo la pensamos como si ésta no se hubiera producido.

Aunque es exagerado pretendercomo señalan algunos altermundialistas que la globalización la gestionan las empresas, no hay duda de que éstas se han convertido en actores con un papel relevante en la configuración de los procesos sociales, más allá de sus aspectos estrictamente económicos, aunque lo hagan por medio de sus decisiones económicas y empresariales. De hecho, en muchos aspectos, ya no están sometidas a los gobiernos, lo que plantea nuevos retos de legitimidad a sus actuaciones, y por eso ya nadie puede descargar acríticamente en las instituciones políticas la responsabilidad exclusiva de supervisar y acotar los límites legítimos de la actuación empresarial.

En un mundo global e interdependiente, la referencia creíble a la responsabilidad (fundamental para cualquier discurso sobre la RSE) se fortalece y a la vez se debilita: se fortalece porque la pregunta acerca de las consecuencias de las decisiones que se toman pasa a primer término; y se debilita porque muy a menudo la respuesta ya no remite a un espacio público común, ni a un ámbito territorial delimitado y regulado, ni a relaciones causa-efecto claramente establecidas, ni a relaciones de proximidad. Por eso los efectos biográficos y sociales de la globalización los percibimos claramente, pero también pasivamente: no hay nadie que gobierne la nave, que esté al timón. Globalización significa también ausencia de gobernación global.

Sin embargo, quizá uno de los problemas es que la percepción de esta ausencia también se debe a que seguimos pensando la gobernación desde los parámetros modernos, basados en el Estado-nación, con un poder único centralizado al que se le supone un programa político identificable. Si a esto sumamos la dimensión y la urgencia de algunos problemas globales, este déficit de gobernación parece incrementar su magnitud. Sin negar lo anterior, cabe plantear también que la respuesta a este desafío no hay que pensarla únicamente en términos institucionales (gobierno… ¿mundial?), sino también en términos de proceso. En este proceso, ciertamente, ocupan un lugar preeminente los estados-nación (que no van a desaparecer, y que deben jugar un papel fundamental), pero también intervienen en él, con entidad propia, los organismos y las organizaciones internacionales, las instituciones de integración regional, las redes sectoriales, la sociedad civil mundial y los actores globales privados, entre los que hay que destacar las grandes corporaciones. Debemos contemplar la gobernanza global, pues, como un sistema de diversos niveles, dimensiones y actores.

El proceso de la gobernanza global no es tanto una actividad directamente jerárquica (con mando y control desde arriba) como una actividad que exige la coordinación y cooperación horizontal entre organismos que operan en diversos niveles, desde el local al global, lo que genera una globalización de la política y de la generación de reglas. No obstante, la configuración del poder (y de la política) difieren de sector a sector y de asunto a asunto, de tal forma que los resultados de las medidas políticas a veces son mucho más el producto de la negociación, de la creación de coaliciones, del consenso y del compromiso, que de la mera imposición por parte de los Estados y las fuerzas políticas con más poder.

Lo que trato de subrayar es que este sistema de gobernanza emergente ya no se juega únicamente en unidades políticas territoriales, y que algunos actores (especialmente de la sociedad civil y del ámbito empresarial) actúan sin tener como referencia los límites de las fronteras, lo que hace plantear de manera diferente la pregunta sobre quién debe responder de qué ante quién. Esto requiere un cambio de mentalidad por parte de todos los actores y, por consiguiente, también de las empresas, dado que ninguno de ellos puede pretender legítimamente imponer su propia lógica al conjunto del proceso.

En un mundo interdependiente, ya no podemos resolver el problema con la clásica división de esferas propia de la primera modernidad, según la cual cada ámbito de actuación (economía, política y cultura) y sus correspondientes instituciones podían regirse autónomamente por sus propios principios rectores. El mismo término de gobernanza (governance) surge de la necesidad de ir más allá del gobierno (government), considerado como única instancia de decisión y acción sobre los asuntos públicos. Y forma parte de la noción de gobernanza la idea de que no hay un único actor responsable en exclusiva del espacio público, sino que cada uno de los sectores (público, privado, tercer sector) ha de asumir un protagonismo parcial, en función de su perfil específico, en la respuesta a los problemas colectivos.

La gobernanza democrática es una gobernanza relacional. Me gustaría insistir en que esto no supone la disolución de la política, la minusvaloración del Estado o su patrimonialización por parte de los actores privados. Sin embargo, supone cambios sustantivos en la línea de lo que Xavier Mendoza ha denominado el Estado relacional: un estado en el que gobernar no se identifica con regular y/o gastar, sino con la capacidad de generar una visión compartida y con la construcción de los liderazgos y los consensos necesarios para movilizar los recursos de todo tipo destinados a satisfacer las necesidades sociales y a preservar el espacio público y el bien común.

De hecho, si algo tienen en común todas las aproximaciones a la gobernanza, es el reconocimiento de que, para abordar muchos problemas sociales o económicos, es imprescindible cierta disolución de las fronteras entre los diversos actores. En este sentido, las redes, los partenariados, los organismos multilaterales, las alianzas multisectoriales, los mecanismos de autorregulación sectorial y las iniciativas multistakeholder son algunos de los mecanismos privilegiados para desarrollar estrategias de gobernanza. Todos ellos requieren nuevas formas de liderazgo (no vinculado al hecho de ocupar una posición jerárquicamente superior) y una comprensión pragmática e innovadora de la responsabilidad en tanto que corresponsabilidad: responsabilidad compartida tanto en lo que respecta a las acciones como en lo que respecta al proyecto común y al compromiso con los valores que lo rigen. De hecho, si atendemos a muchas de las iniciativas que se han llevado a cabo en positivo bajo el estandarte de la RSE, veremos que responden exactamente a estos planteamientos. .

Aun a riesgo de resultar pesado, insisto otra vez en que este planteamiento no supone que las empresas confundan su papel, dejen de perseguir los objetivos que les son propios, colonicen al tercer sector o invadan las competencias gubernamentales. Sin embargo, hoy, las empresas, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, ejercen su poder y toman sus decisiones en un mundo interdependiente, inmerso en grandes desafíos de gobernanza. Su propia supervivencia, las demandas sociales y cierto sentido de responsabilidad exigen que asuman esta realidad y la necesidad de darle una respuesta. Y lo mismo vale para los gobiernos, en su ámbito específico.

Gobernanza implica, pues, que la clave de lectura no es la separación, división y asignación de responsabilidades exclusivas de cada actor, sino la construcción de responsabilidades compartidas entre diversos actores. La prioridad, pues, está en los retos que abordan conjuntamente, y no en el debate sobre la división de competencias exclusivas. Y es desde esta clave desde la que se deben plantear las responsabilidades de cada actor (sean responsabilidades sociales o no), y llegados a este punto la S va desapareciendo y lo que queda es la pregunta de cómo cada uno de ellos da respuesta a la agenda de la RSE: transparencia, buen gobierno, accountability, relaciones con los stakeholders, etc. Ya no hablamos de RSE pública o privada, sino de gestión responsable por parte de los diversos actores, con un enfoque relacional que también genera responsabilidades compartidas.

Comentario final: lo que he denominado RSE del siglo XX y RSE del siglo XXI no presupone que sean antagónicas, al contrario. Pueden y deben ser símultáneas, o estar solapadas, ya que cada una sirve para resolver determinados problemas. Y su viabilidad depende de contextos, sectores y actores. Pero creo que hoy predomina invasivamente la RSE del siglo XX, aunque hable de problemas contemporáneos o de escala global. Y lo peor que nos puede pasar es abordar algunos retos actuales con la mentalidad de la RSE del siglo XX. Si éste fuera el caso, la RSE pasaría a ser una aliada de los modelos de empresa convencionales aunque, eso sí, con un discurso más acorde con la retórica al gusto de determinadas e influyentes audiencias.

Fuente: Persona, Empresa y Sociedad. El blog de Josep M. Lozano

Mujer en la empresa: 10 barreras a superar

Mayo 6th, 2010 Comentarios 2

La mujer necesita que le dejen serlo, favoreciendo y respetando fundamentalmente su maternidad, cuando sea el caso, y después –igual que en el caso del varón– respetando su tiempo después del trabajo, imprescindible y necesario para recuperarse y afrontar una nueva jornada laboral, para atender a sus obligaciones familiares y a su vida personal.

Según un estudio realizado con directivas españolas existen diez barreras que tiene que superar la mujer:

1. Dificultades para conciliar familia y trabajo. Conciliar vida personal/familiar y profesional es lo más importante para la mayoría.

2. Ausencia de flexibilidad laboral.

3. El estrés.

4. Largas jornadas y dobles jornadas.

5. Escaso acceso a la información y red de contactos masculina.

6. Escasez de apoyos.

7. Diferencias en la remuneración

8. Escasa formación en gestión del tiempo.

9. Dificultades para encontrar apoyo logístico en el hogar.

10. Movilidad geográfica.

Fuente: › Mujer en la empresa. ¿Qué se opone a su promoción?
Revista Istmo, 1 Septiembre, 2007. Ejemplar: 292

El estado de la educación en México (mapa-resumen)

Marzo 16th, 2010 Comentarios 0

mor_map_mexicanos_primeroNuestro amigo Carlos R. Maure Ezeta nos ha enviado su mapa-resumen de la conferencia dictada en USEM por Claudio X. González G.

El presidente de Mexicanos Primero presentó el estudio Contra la pared…

El mapa resumen puede descargarse en PDF desde aquí.

La participación política de las mujeres. De las cuotas de género a la paridad

Marzo 5th, 2010 Comentarios 0

portada_libro_ceameg

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG) presenta la versión actualizada del libro: La participación política de las mujeres. De las cuotas de género a la paridad. Su descarga está disponible desde el sitio web del CEAMEG.

En México, las mujeres no ocupan ni el 30% de las curules en ambas cámaras; de las 19 secretarías de Estado sólo dos son dirigidas por mujeres; hay dos ministras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y dos gobernadoras: Amalia García (PRD), de Zacatecas, e Ivonne Ortega (PRI), de Yucatán. En la actual administración federal sólo dos mujeres están al frente de una secretaría: la canciller Patricia Espinosa y Georgina Kessel, secretaria de Energía. Y 22.4% de los subsecretarios son mujeres.

Asimismo, sólo 5% de los presidentes municipales del país son mujeres.

Sobre el texto

Este libro “busca dar muestra del amplio panorama en torno al proceso inacabado que implica el pleno reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres. El sufragio femenino, las cuotas de género y más reciente, la lucha por la paridad democrática, indagando en sus distintas vertientes, subterfugios e, incluso, en algunas de sus tortuosidades”.

“Vale la pena analizar e internarse en estos terrenos y ser conscientes de lo que significan, en especial, las cuotas de género y la paridad democrática —dos términos que van de la mano pero que, definitivamente, no son iguales— para evitar caer en la trampa y pretender su cumplimiento con dolorosas simulaciones. Es necesario empezar por admitir que, por el momento, si bien en términos jurídicos mujeres y hombres gozamos de iguales derechos, esto no se traduce, ni siquiera pálidamente, en la presencia y participación igualitaria en los espacios de poder y representación política”.

“Ante el hecho indiscutible de que la cultura política hasta ahora ha estado dominada por valores y características consideradas masculinas (asertividad, agresividad, competencia, etcétera), basándose en el control y caracterizándose por aspectos que resaltan la fortaleza y la seguridad, es necesaria la puesta en marcha de acciones que favorezcan el liderazgo y participación política de las mujeres”.