
El miércoles 13 de marzo los oradores invitados a nuestra sesión comida mensual fueron José Ángel Quintanilla (Presidente) y Lorenzo Gómez Morín (Director Ejecutivo) de la Fundación Mexicana para el Fomento a la Lectura, FunLectura, y con Claudio X. González Guajardo, presidente de Mexicanos Primero, A.C., quienes nos presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura 2012 realizada por FunLectura, y cómo éstos repercuten directamente en la educación. La presentación se tituló: “De la penumbra a la oscuridad”.
En México se lee menos
El panorama no es alentador. La encuesta revela que en los últimos seis meses anteriores a la misma, el 40% de encuestados no había leído ningún libro, el 22% uno, el 13% dos, el 10% tres, el 6% cuatro y sólo el 9% cinco o más. Esto significa que el promedio anual de lectura en México es de 2.9 libros por persona. Este promedio no ha cambiado desde 2006, cuando CONACULTA dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura levantada por el gobierno federal.
La encuesta de Funlectura, que se realizará cada dos años, también muestra que en los hogares mexicanos faltan libros: el 87% de ellos tiene entre 1 y 30 que no son textos escolares, mientras que apenas un 2% cuenta con más de 100 en sus bibliotecas familiares.
La lectura sigue siendo una actividad estrictamente educativa o escolar
“Los resultados no son alentadores. En México se lee menos y eso demuestra que la lectura sigue siendo una actividad educativa y no cultural”, lamento Gómez Morín.
Los datos en la encuesta muestran que la mayoría de los encuestados lee para informarse, después para estudiar, luego por la escuela y sólo un porcentaje muy bajo lo hace por gusto.
Estos resultados nos revelan que más de la mitad de la población de 12 años de edad en adelante no lee libros por gusto, mientras que una tercera parte de los mexicanos nunca ha tenido un acercamiento con uno.
Más aún, los datos muestran que el problema no es único de estratos sociales bajos, pues cuatro de cada diez mexicanos del sector más rico del país, no lee.
En esa misma línea los encuestados respondieron que no leen o no leerían por falta de tiempo, porque prefieren otras actividades recreativas, porque es difícil, porque les da flojera o porque no les gusta.
Por el lado contrario quienes si leen dicen que la lectura les ha servido para aprender, para ser cultas, para divertirse y para mejorar en el trabajo; pero 10% reconoce que la lectura no les ha servido para nada.
Los maestros no son un ejemplo
Los resultados revelaron que pese a que los maestros debieran ser la segunda influencia intelectual de los niños, casi el 60% de los incentivados por docentes no adquirieron el gusto por la lectura.
Estos resultados son razonables cuando comparamos los 2.9 libros leídos anualmente por la población general, contra el apenas 2.6 que leen los maestros.
Claudio X. González consideró que si los maestros no leen, no se puede esperar que sean agentes de lectura entre sus alumnos y, por tanto, es necesario trabajar en este rubro y convertirlos en promotores de ese hábito.
Leer a los niños es fundamental para convertirlos en lectores
El presidente de Mexicanos Primero dijo que fomentar el hábito de la lectura desde la infancia es esencial, pues según los resultados de FunLectura, alrededor del 60% de las personas que fueron influenciadas por sus padres para leer, conservan este hábito, mientras que casi el 80% de los que no tuvieron esta motivación, no lo hacen.

Por ello recomendó a FunLectura seguir realizando esta encuesta y no dejar que los intervalos temporales sean tan amplios y, en general, hizo una invitación a la membresía de la USEM para que busquen métodos de motivación a la lectura dentro de sus empresas y familias.
Así, durante la sesión se hizo una invitación a buscar métodos de motivación dentro de empresas y familias, como:
- Leer a los niños.
- Divulgar estos resultados.
- Crear círculos de lectura en las empresas.
- Realizar más campañas de fomento a la lectura.
- No olvidar fomentar el pensamiento abstracto, pues no se trata de leer por leer, por el contrario, se busca generar una mente capaz de analizar y resolver. El pensamiento abstracto es la base de la cultura.
Para las empresas también es importante tomar en cuenta -se mencionó- que si los colaboradores mejoran su capacidad lectora, indiscutiblemente mejorarán su productividad y eficacia, y tendrán más oportunidades de desarrollo personal.
Descarga las presentaciones de FunLectura y de Mexicanos Primero.